Cuando el entorno pesa más que los genes
Durante mucho tiempo, la salud mental fue entendida desde una mirada reduccionista: se pensaba que los trastornos mentales eran principalmente el resultado de "genes defectuosos". Sin embargo, hoy la evidencia científica nos invita a replantear profundamente esta creencia.
La ciencia es clara: no es solo la genética la que determina nuestra salud mental, sino el contexto en el que vivimos el que activa, o no, esa predisposición.
Esto cambia todo.
Si el entorno puede activar el riesgo, también tiene el poder de transformarlo. Por eso, intervenir en la familia, la escuela, la comunidad y las
políticas públicas de salud mental no es solo una acción social: es, en sentido estricto, una intervención directa en la salud mental.
Las experiencias que nos moldean
Las experiencias tempranas, el contexto familiar, las redes de apoyo, la educación, las condiciones económicas y el acceso a oportunidades influyen profundamente en cómo se expresa una vulnerabilidad genética. La salud, entonces, no es un estado fijo, sino un equilibrio dinámico que se construye día a día.
Un reciente
estudio poblacional sueco de Kendler et al. (2026) refuerza esta mirada. Tras analizar el riesgo genético en nueve trastornos psiquiátricos, identifica una base genética común que genera vulnerabilidad, pero cuya manifestación depende de factores como la edad de inicio, la gravedad y el tipo de atención recibida.
En otras palabras, es el contexto social el que influye en si esa predisposición se expresa como depresión, fobia, TDAH o psicosis.
Comprender que el entorno deja una huella profunda en la arquitectura cerebral implica reconocer que lo social no es un factor externo a la psicopatología, sino una dimensión esencial de su origen y tratamiento.
El Trabajo Social como pieza clave
Aquí es donde el
Trabajo Social adquiere un rol clave.
Desde esta disciplina, es posible intervenir directamente en los determinantes sociales de la salud. La siguiente tabla resume los principales factores y cómo cada uno incide en la salud mental:
| Determinante social |
Impacto en la salud mental |
Rol del Trabajo Social |
| Ingresos y empleo |
La pobreza y el desempleo multiplican el riesgo de depresión y ansiedad |
Vinculación laboral, gestión de subsidios, programas de empleabilidad |
| Educación |
Mayor nivel educativo se asocia con mejor manejo emocional y resiliencia |
Acceso educativo, becas, acompañamiento escolar |
| Vivienda y entorno |
Hacinamiento y entornos inseguros generan estrés crónico |
Gestión habitacional, desarrollo comunitario |
| Redes de apoyo |
El aislamiento social es un predictor de trastornos mentales |
Fortalecimiento de redes familiares y comunitarias |
| Adversidad infantil |
Trauma temprano altera el desarrollo neurológico y emocional |
Protección de la infancia, intervención familiar temprana |
| Acceso a servicios de salud |
Sin atención oportuna, los trastornos se cronifican |
Articulación con el sistema de salud, derivación, seguimiento |
El Trabajo Social no solo acompaña procesos individuales; actúa sobre las condiciones estructurales que moldean la salud mental de las personas y comunidades.
Hablar de salud mental sin considerar el contexto es quedarse a medio camino.
Hoy más que nunca, necesitamos ampliar la mirada y entender que promover entornos más justos, seguros y conectados es también una forma concreta y poderosa de cuidar la salud mental.
Mariana Garín
Docente del programa de Trabajo Social en Enovus University.